PONENCIA MARCO APROBADA POR UNANIMIDAD EN LA PRIMERA ASAMBLEA DE INICIATIVA PORTEÑA

El Puerto, 3 de febrero de 1996

Iniciativa Porteña es una asociación de carácter cívico-social que nace como brote de un sentimiento porteño. Este sentimiento de pueblo diferenciado siempre ha existido, con mayor o menor intensidad, en una gran parte de nuestra población, y ya es hora de que empiece a aflorar. Iniciativa Porteña intenta canalizar este sentimiento, para lo que acepta en su seno la pluralidad ideológica, siempre y cuando se respete tanto los principios democráticos como nuestro ordenamiento constitucional, y reprueba cualquier actitud antipartidista y antisaguntina, pues nuestra única meta es, a través de la serenidad y el diálogo, lograr una autonomía local dentro de unas exquisitas relaciones de vecindad con los pueblos de nuestra comarca. Dado que nuestra iniciativa parte del convencimiento de que El Puerto es una realidad social-económica-cultural diferente a la que hay que dotar de una administración local propia y autónoma, la Ponencia trata de recoger y reflejar las diferentes realidades de nuestro pueblo.

I. REALIDAD SOCIAL DIFERENTE

Lo que parece evidente es que el origen de El Puerto hay que encuadrarlo en el municipio de Sagunto, pero no en la sociedad saguntina, pues nunca consideraron a las personas que iban llegando y construyendo la sociedad civil porteña como parte integrante de la población saguntina. Sagunto era una ciudad celosa de sus costumbres y tradiciones, y con una fuerte impermeabilidad. El Puerto, por el contrario, fue creciendo en progresivos aluviones de inmigrantes atraídos por AHV, muchos de los cuales dejaban sus tierras e incluso parte de sus familias. El Puerto les dio cobijo y en El Puerto empezaron a buscar una nueva identidad. En el Puerto comenzaron a desarrollarse ciertos valores sociales. La solidaridad (cuántas familias albergaron en sus hogares a otras recién llegadas que no tenían casa donde habitar) y el afán de superación (cuántos campeones de España en ajuste, calderería, etc. ha dado la Escuela de Aprendices, o cuántas personas compaginaban el trabajo con el deporte profesional) son algunos de los valores cuyo fomento y desarrollo permitieron que El Puerto fuera desde hace ya tiempo un pueblo dinámico. Esta herencia afectiva sentimental se ha ido transmitiendo generacionalmente, lo que sigue permitiendo la aceptación e integración solidaria e inmediata de los nuevos habitantes que llegan de otros lugares. Por eso, ser porteño en modo alguno significa vivir en un barrio de Sagunto. Ser porteño significa sentir una realidad social, económica y cultural diferente, ni mejor ni peor, simplemente diferente —aunque, por supuesto, solidaria con otras realidades—, con la que nos identificamos muchas de las personas que hemos nacido aquí y otras muchas que no nacieron, pero que aquí encontraron una nueva identidad y consideran que éste es su pueblo.

II. NORMATIVA JURÍDICA

Este sentimiento, este deseo de ser pueblo, se contempla en nuestro ordenamiento jurídico y constitucional. Es más, prestigiosos juristas (Enterria, Jiménez Blanco…) abogan porque sean las características diferenciadoras sociales, económicas y culturales las que verdaderamente definen un pueblo y no los lindes geográficos establecidos en el municipio. En nuestro caso cumplimos todos los requisitos que la Ley establece para poder acceder a la segregación municipal. Recientemente constatamos cómo pequeños pueblos se segregan del núcleo central y alcanzan su autonomía municipal. Estas alteraciones territoriales o segregaciones municipales han contado con el beneplácito de autoridades públicas. Sus nuevos alcaldes ratifican el beneficio obtenido con las actuaciones.

Resulta, pues, cierto que este supuesto no violenta ni transgrede ninguna ley o norma jurídica establecida, por lo que si lo hacemos con serenidad y diálogo no tiene por qué darse ningún tipo de crispación social.

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