El presidente de IP desautoriza las acusaciones tendenciosas del ex dirigente Marcelino Gil

Hay una gran cantidad de gente afín a IP-SP que se siente incómoda o dolida con las opiniones personales de Marcelino Gil atacando a la actual directiva y a miembros de ella en concreto. Muchos de vosotros lo conocéis personalmente, después de 14 años en política es difícil no conocerlo. Pues bien, preguntadle a él personalmente si está o no a favor de la segregación de El Puerto. Los segregacionistas tenemos claro que se debe apoyar todo lo que defienda a El Puerto y rechazar o ignorar según sea el caso todo lo turbio y mezquino, como es el caso de sus declaraciones orquestadas.

La verdadera defensa de los expedientes de segregación presentados es apoyar a quien los defiende. Hoy los están defendiendo IP y SP. No hay ninguna duda de que tanto el primero como el segundo, con sus rectificaciones y mejoras, están siendo tratados en el movimiento segregacionista con la importancia que requiere. Independientemente de quien los construyó, suponiendo como es normal que quien lo hizo actuó de la mejor forma posible, en este caso el Sr. Marcelino. Es más, las críticas del ex dirigente segregacionista hacen alusión a una hipotética falta de firmas, que por el contrario, la Justicia no ha valorado. Un silencio con el cual se certifica la voluntad mayoritaria de la población a favor de la segregación. Así que ya está bien de tirar piedras y poner pieles de plátano en la acera.

Quien de verdad quiera que El Puerto camine como el gigante que es, que apoye. En cualquier caso, El Puerto no se va a construir o destruir por la gracia de personas concretas sino por la suma de muchas voluntades, sinceras y positivas, que ganan por mayoría. Eso es lo que hay hoy día en el actual movimiento segregacionista: mucha gente nueva que quiere lo mismo que aquellos promotores del expediente de 1927; es decir, su ayuntamiento propio. Y ni conocen ni quieren conocer las mezquindades de algunas personas, pues entran a formar parte del equipo con ilusión y ganas. Así se hace El Puerto, con ilusión y ganas.

Todo lo demás es tirar piedras y poner pieles de plátano en la acera. Por el bien de El Puerto hay que mirar hacia delante, como siempre. Estamos acostumbrados, está sociedad es así.