Llama la atención este trailer de la película Gladiator. Un largometraje que recrea la vida en la capital del Imperio Romano, pero cuyo mensaje de lucha y superación ante el poder establecido podría extrapolarse al movimiento segregacionista porteño actual. Sus claves: el éxito, el reconocimiento, la fama y la gloria. Éxito del segregacionismo, reconocimiento del esfuerzo por conseguir un objetivo general, Fama por la proyección exterior de El Puerto y gloria al alcanzar el final del camino; es decir, la plena municipalidad. Valores que conseguiremos unidos todos los porteños.

“…Éxito, reconocimiento, fama, gloria. Muchos de nosotros luchamos por razones como estas pero no puedes construir un buen nombre de un día para otro.
Es necesario trabajar duro, incluso si hay tropiezos y caídas.
Es necesario superar los obstáculos
Es necesario tener motivación, perseverar e insistir.

La vida es una sucesión de batallas.

Trabajo, familia, amigos: todos tenemos un estatus actual.

Y también expectativa para el futuro.
Y como siempre. Los giros y vueltas del destino nos sorprenden.

No siempre podemos hacer solo lo que nos gusta.
Seremos como aquellos que les gusta lo que hacen y se sienten orgullosos de siempre hacerlo mejor.
Haciendo más progresos día a día.

Hay momentos de calma y frenéticos momentos decisivos.

Cuando las buenas intenciones no son suficientes.
Es cuando la vida nos demanda, coraje, valentía, creatividad y un indiscutible espíritu de lucha.

La verdad es que los problemas y los reveses suceden con más frecuencia de la que nos gustaría.

Los tiempos cambian, llegan nuevos desafíos, nuevos objetivos.

Los guerreros miran en los ojos del futuro sin miedo ni arrogancia pero con la confianza de quien esta listo para la batalla.

Vivir es también prepararse para situaciones difíciles.

El modo en que enfoquemos las dificultades es lo que hace la diferencia.

A veces nos preguntamos: ¿Cómo enfrentar los cambios radicales que se presentan frente a nosotros?
Es como actuar en un nuevo escenario donde pensábamos que lo hacíamos bien, ahora necesitamos aprender de nuevo.

¿Cómo luchar sin dejar atrás valores fundamentales?
Y mas: ¿Cómo saber exactamente que necesitamos hacer en el momento correcto?
Lo increíble es que precisamente durante las situaciones adversas.
Muchos redescubren lo mejor de ellos mismos. Ética, amistad, la capacidad para crear nuevas estrategias basadas en la experiencia. El talento para promover alianzas positivas.
Espíritu de liderazgo.
La conciencia de que la fuerza reside verdaderamente en el trabajo en equipo.
Todo esto aflora cuando las circunstancias lo exigen cuando se sabe que existe un objetivo mayor a ser alcanzado.

Claro que no es fácil abandonar hábitos, costumbres. No es fácil adaptarse a nuevos medios, o emplear recursos con los que no estamos familiarizados pero todos los guerreros saben que el pesimismo y la inseguridad nos harán retroceder en momentos como estos.

Aunque la amenaza venga de muchas partes con agilidad, fuerza y determinación podemos alcanzar nuestros objetivos la combinación de energía e inteligencia, es como el equilibrio entre la emoción y la razón son esenciales para el éxito.

Es una sensación extremadamente agradable llegar al fin de una tarea con el sentimiento de un deber cumplido.
Y recibir la consagración y el respeto de todos nuestros colegas, la admiración de las personas que amamos escuchar nuestro nombre con orgullo, el orgullo de haber visto en los obstáculos la oportunidad para crecer, el orgullo de quien sabe enfrentar las turbulencias de la vida y ganar, el orgullo de ser el ganador, quien no dejo los valores fundamentales…”