El PAI Borde Sur supuso un antes y un después para SP, que empezó a hacer valer el peso de tener seis concejales en el Ayuntamiento y comenzó a marcar bien a las claras su capacidad de gestionar en beneficio de El Puerto. Seguíamos luchando por la segregación, pero mientras ésta llegaba, comenzamos en aquel entonces a atraer la inversión hacia nuestro pueblo.

Uno de los grandes objetivos trazados desde SP al inicio de la presente legislatura fue el conseguir, de una vez por todas, que el espacio de la Gerencia pasara a manos públicas. Tras más de 15 años de luchas estériles que formaban parte del espectáculo de la política, SP le ofreció al Partido Popular la posibilidad de acabar de una vez por todas con ese conflicto.

Los inconvenientes eran claros: toda la ciudad-jardín estaba en manos de Arcelor Mittal, que tenía derechos para edificar más de 260 viviendas. Por lo tanto, para evitar que ello repercutiera en gasto para el Ayuntamiento, se decidió trasladar esos derechos a una zona municipal cercana. Para darle forma a todo esto, se diseñó desde los servicios técnicos municipales lo que tendría que ser a posteriori todo un proyecto de urbanización que afectaría al borde sur urbano de El Puerto.

Fundamental: se abría así un nuevo y decisivo eje de comunicación por las avenidas Tres de Abril y Sindicalista Torres Casado, que constituirá una vía de acceso rápido desde la zona sur hasta la playa. Se mantiene la reserva ferroviaria para la hipotética llegada de algún medio de transporte por ferrocarril, ya sea metro, ya sea tren o tranvía. Y asimismo, se mantiene la separación entre la zona industrial y la zona urbana. Pero lo más importante: los ciudadanos de El Puerto por fin pueden decir que son los auténticos dueños de la Gerencia.

Con esos condicionantes, se abrió a licitación desde el Ayuntamiento lo que era el desarrollo de ese PAI. En aquel difícil momento económico, únicamente se presentó una empresa, que realizó su propuesta de ejecución de ese proyecto. Pero nuevamente surgieron las dificultades… Las obras de urbanización son costeadas por los propietarios de los terrenos, que en este caso mayoritariamente es la empresa Arcelor Mittal. Esos pagos, según la Ley Urbanística Valenciana, se pueden realizar en metálico o con terrenos, y por ello la empresa urbanizadora exigía al Ayuntamiento que, en el caso de que los propietarios hicieran sus pagos con terrenos, fuera el propio municipio el que asumiera la compra de esos terrenos, con el objeto de que el agente urbanizador cobrara en metálico. Esta variable, evidentemente, hubiera modificado los condicionantes iniciales de la licitación, ya que con la seguridad de cobrar en metálico, otras empresas que hubieran tenido esa garantía también se habrían presentado y, por lo tanto, aceptar esa propuesta del agente urbanizador hubiera supuesto entrar en complicaciones que hubieran alargado el desarrollo del proyecto. Se atascaba la situación…

Y nuevamente, desde SP decidimos mover ficha y apostamos decididamente por la gestión directa, es decir, dado que el agente urbanizador se negaba a continuar con las premisas iniciales, sería el Ayuntamiento el que, utilizando dinero del patrimonio del suelo, realizaría ese PAI. De esta manera, el uso al que inicialmente debe ir destinado ese dinero se cumple a rajatabla, puesto que al pagar a Arcelor Mittal con terrenos, el gasto que hace el Ayuntamiento para ejecutar la urbanización (4,8 millones de euros) se utiliza realmente para la adquisición de suelo para la construcción de VPO. Así, aparte de todas las mejoras que se conseguirán con estas obras de urbanización, El Puerto contará con suelo para la construcción de 270 viviendas protegidas en esa zona.

Con todo ello, los retrasos en el inicio de las obras han sido muy notables. Se podía haber comenzado en mayo del 2010, pero finalmente no se hizo hasta el pasado mes de noviembre, con lo que no veremos finalizada la obra hasta finales de este año.