Parece que el AVE, a su paso por Sagunto, va a levantar algo más que viento. Tras la reunión de los representantes del Ayuntamiento con Fomento en Madrid, quedó clara la escasa voluntad del Ministerio por llevar a cabo el cubrimiento de las vías. Y es que no está el horno para bollos, pues el coste rondaría la nada desdeñable cifra de 42 millones de euros.

Pero hay otros planteamientos que el Ayuntamiento de Sagunto no tuvo en cuenta cuando se planificó el proyecto, como la alternativa de que el paso se realizara más al este, fuera del núcleo de Sagunto, librando el barrio Bajo Vías y la zona de servicios y almacenes que hoy existe junto al ferrocarril. Este trazado suponía además abaratar los costes al reducirse el gasto en expropiaciones.

Las fuerzas políticas saguntinas, con sus políticas urbanísticas empeñadas en hacer crecer contra natura a El Puerto (hacia el oeste) y a Sagunto (hacia el este), son las auténticas culpables de las molestias que generará el AVE a su paso por Sagunto. Su obstinado empeño en que el AVE no suponga una barrera entre Sagunto y El Puerto para, de esta forma, luchar mejor contra la segregación se está volviendo contra los ciudadanos. De la misma manera que en los años 70, y por idénticos motivos, no permitieron que la autopista del Mediterráneo (AP-7) cruzara por la llanura costera entre Sagunto y El Puerto —al igual que hace en toda su travesía por la Plana castellonense—, obligando a que se desviase por el oeste de Sagunto y disparando los costes al tener que atravesar montañas y salvar mayores desniveles. En aquel entonces, los dueños de la autopista castigaron a Sagunto y a toda la comarca a no tener conexión directa con la ella, mientras que otras poblaciones menos relevantes, como Moncófar o Puzol, sí la consiguieron.

No obstante, que nadie crea que el AVE pasará en plan salvaje, destrozando los tímpanos de los saguntinos, ya que Fomento tiene previsto levantar un muro protector a ambos lados del trazado para evitar el cruce de ciudadanos y amortiguar el ruido generado. Esto, sin duda, aislará aún más si cabe la zona de Bajo Vías y supondrá una barrera arquitectónica mucho mayor que el actual ferrocarril. Es seguro que esta zona nos recordará al antiguo muro de Berlín o al que levanta Israel para separar sus colonias de los palestinos. Nada halagüeño, y todo por el empecinamiento saguntino en no querer ver la realidad social de su municipio y conceder la plena municipalidad a El Puerto, algo que debió haber ocurrido hace muchas décadas y cuyo retraso sólo genera costes a las administraciones y problemas a los ciudadanos de ambos núcleos. Aunque en este caso los que salen perdiendo no son los de El Puerto —como históricamente ha sido habitual—, sino los de Sagunto, y mucho.

Hagan lo que hagan, cubran o no cubran las vías, construyan o no construyan el muro, el AVE va suponer una barrera insalvable que abrirá más, si cabe, el abismo que divide a este municipio dual, una situación que entró hace mucho en un punto de no retorno.

Sergio Paz Compañ
Concejal de SP

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