Estos días la prensa local recoge cómo el equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento de Sagunto agiliza los trámites de varios proyectos del Plan Confianza de la Generalitat por valor de 1 millón de euros de inversión, y curiosamente ni un solo euro va a parar a El Puerto.

En los pactos de gobierno entre SP y PP fue incluida una inversión de 1.700.000 euros para que la antigua Nave de Efectos y Repuestos comenzara su rehabilitación integral y pudiera albergar el futuro Museo Industrial, tan deseado por los porteños. Recordemos que este proyecto estuvo a punto de quedarse fuera de las ayudas autonómicas. Fue SP quien obligó al PP a que se incluyera y a que se admitiese la solicitud por la Generalitat. Pero tras nuestra expulsión del equipo de gobierno, éste, al igual que otros proyectos e inversiones a realizar en El Puerto, parece haberse echado a dormir el sueño de los justos.

En el caso del museo, empezaron a surgir problemas de todo tipo, primero con Conselleria y luego con el Ayuntamiento, debido al auténtico rosario de requisitos y trámites que demandan los distintos departamentos, diligencias éstas que en determinados casos parecen resolverse con celeridad, mientras en otros (siempre en cuestiones de El Puerto) se eternizan sine die.

Desde SP queremos destacar, una vez más, la importancia y trascendencia social e histórica de este museo para la ciudad de El Puerto, como gran contenedor de nuestra cultura industrial minero-siderúrgica y también como recorrido histórico de nuestro pueblo a lo largo del siglo XX.

Porque este museo es algo más que eso: representa, como elemento único en la geografía valenciana, la posibilidad de un lanzamiento turístico sin precedentes para nuestro pueblo. Las previsiones más pesimistas nos hablan de 100.000 visitantes/año, y sólo para ver el Horno Alto. Si a esto añadimos los que podrían venir a conocer el Museo Industrial y proseguir el recorrido turístico a través de la Nave de Talleres, la Ciudad-Jardín de la Gerencia, el Casino y sus jardines, las antiguas Oficinas de Altos Hornos, la Iglesia de Begoña, el Barrio Obrero con su museo, el antiguo Sanatorio, etc., fácilmente podríamos recibir un cuarto de millón de visitantes al año. Esto supone reactivar el sector turístico y de ocio de hoteles, restaurantes, cafeterías, bares, etc. que esperan con ansia que se abran al público estos contenedores históricos y culturales, para crear riqueza y empleo y, en definitiva, para favorecer la economía productiva.

Pero al señor Castelló parece que esto no le importa. Su preocupación es salvar los muebles en Sagunto tras el pacto con SP, dejar que nuestro patrimonio industrial siga deteriorándose, frenar el desarrollo patrimonial y, por añadidura, condenar al desempleo a mucha gente.

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