Costas ha vuelto a la carga contra la playa de El Puerto, esta vez dándole continuidad a su pretensión de cargarse los diferentes locales de ocio existentes en nuestro paseo marítimo y ejecutando con ello la amenaza que lanzó si el equipo de gobierno en el que estaba Segregación Porteña no cedía ante su chantaje. Ésta es la venganza que tenían preparada por no poder ejecutar el proyecto del trasvase de 35.000 camiones de arena de la playa porteña, que —recordemos— no pudieron llevar a cabo gracias a la reacción de El Puerto, que actuó con determinación y fortaleza ante lo que los porteños considerábamos una  agresión en toda regla a nuestra playa y a sus instalaciones.

Así, hoy hemos sido conocedores de que tres de los locales de la zona, concretamente el Casino y los restaurantes  Lonja y Plenamar, han recibido el aviso de desalojo para proceder al derribo en el plazo máximo de dos meses. Esto no es más que un globo sonda con el que, desde Costas, quieren tantear la situación. Es decir, que si no se produce reacción desde el Ayuntamiento y la calle, llevarán a cabo estos derribos y después llegarán el resto y, por supuesto, vendrá un nuevo intento de trasvasar arena en grandes cantidades.

Por ello, desde Segregación Porteña queremos dejar claras un par de cuestiones:

  • Vamos a apoyar nuevamente y con todas nuestras fuerzas a la plataforma Salvemos la Playa para que reinicie su actividad, y apoyaremos cualquier tipo de movilización que sea convocada desde dicha plataforma.
  • Queremos reiterar nuestro apoyo a los comerciantes de la playa de El Puerto. De hecho, plantearemos iniciativas para el próximo Pleno del Ayuntamiento, en las que pediremos el apoyo de la Corporación Municipal y la petición —que esperamos sea unánime— para que se paralice cualquier tipo de derribo en tanto no exista un  proyecto alternativo, consensuado con la mayoría.

Manuel González declaraba lo siguiente: «Nuestro mensaje es claro: se le pedirá a Costas que no mueva un ladrillo en tanto no haya alternativas al derribo de los locales de la playa. Somos conscientes de que éste es un nuevo órdago lanzado desde Costas, y pedimos a los porteños su apoyo en el caso de que sea necesario. Sólo nuestra determinación evitará males mayores. Si intentan ejecutar el derribo, nos encontrarán en el camino.

»Es verdad que no somos muchos, pero El Puerto acudirá a nuestra llamada. ¡Basta ya de tocarnos las narices!».