Zanja a un palmo del árbol

Ya están en marcha las obras de la rotonda «del Teide», entre la avenida 9 de Octubre y las calles Periodista Azzati y Gibraltar. El caso es que para poder hacer esta rotonda, han tenido que retranquear la valla de la esquina del Sanatorio, cavando una zanja de cimentación a escasamente un palmo de una de las dos araucarias (la más pequeña) que hay allí. Esto supone un peligro inminente de caída —cualquier día de viento— para este árbol. Además, dada la extrema proximidad del nuevo vallado, si el árbol sobrevive a esto y sigue creciendo, será él quien lo derribe. No se comprende muy bien por qué extremar tanto el desplazamiento de esta valla, pues con tan sólo separar el nuevo cercado un metro del tronco y siendo cuidadosos al hacer las cimentaciones (se puede puentear el sistema radicular para evitar rotura de raíces), se evitarían problemas para hoy y para mañana.

Estos árboles, con una disposición de las ramas a modo de pisos y cuyo aspecto recuerda a un abeto, reciben el nombre de araucarias (concretamente, la especie es Araucaria heterophylla [Salisb]); destacando, además de por su disposición simétrica, por su indudable belleza y por la gran altura que alcanzan. De las dos que hay aquí, destaca sobre todo el ejemplar que hoy día se encuentra en la acera de Azzati, que es el de mayor porte y que en su día tuvieron a bien respetar cuando se retranqueó el vallado del Sanatorio al ensancharse esta calle. El otro, el que corre peligro, no es tan grande. Claro que esto es sólo cuestión de tiempo, aunque conviene recordar que se trata de una especie de crecimiento lento. Si alguien quiere ver ejemplares realmente majestuosos, los encontrará en diversos pueblos de los Valles, incluida la Font de Quart; también en Estivella hay uno notable.

Aquí nos puede ocurrir ahora como en la Glorieta de Sagunto o como en la Glorieta de Algimia de Alfara, donde los chapuzas que las remodelaron —con el Plan E bajo el brazo— cortaron las raíces de los árboles, y la primera ventolera seria que llegó tras las obras se llevó por delante la mitad de los pinos en Algimia y un precioso cedro en Sagunto (de los pocos árboles que la remodelación dejó en pie). Y es que, señores, los árboles no tienen las raíces de adorno.

Vista general del retranqueo