La lucha contra el picudo rojo de las palmeras, que tan buenos resultados ha dado aquí y que es un referente a nivel nacional e internacional (cada vez son más los municipios que adoptan estrategias similares), decae tras la expulsión de Segregación Porteña del equipo de gobierno.

Si algo debe caracterizar la lucha contra las plagas es la continuidad. No se trata de hacer los deberes un año y al siguiente irnos de vacaciones. Antes bien la constancia y la perseverancia han de ser las normas para conseguir el éxito. Y eso es lo que está fallando durante esta campaña. Porque si bien los servicios de jardinería de la SAG siguen atendiendo los avisos que les llegan de palmeras infectadas de picudo, realizando los saneamientos correspondientes, si son necesarios, así como los tratamientos preventivos (en jardines públicos) y el trampeo (para cazar picudos, en jardines públicos y en privados que colaboran), se echa de menos algunas cosas.

Parece ser que al reducido y menguante equipo de gobierno se le amontona la faena. Este año todavía no se han celebrado reuniones entre la concejalía de Medio Ambiente y los vecinos afectados, o nuevas campañas divulgativas; y los trabajos de inspección y los de seguimiento de la evolución de las palmeras saneadas, localización de ejemplares afectados, etcétera, se encuentran paralizados (trabajos éstos importantísimos, vitales para saber cómo evoluciona la plaga en el municipio y para poder conocer de modo fehaciente la efectividad de la labor realizada). Las campañas de concienciación ciudadana en éste como en otros temas son imprescindibles, y en el caso del picudo los propietarios de palmeras han de involucrarse (son ellos los responsables) con tratamientos preventivos para mantenerlas sanas e impedir que se conviertan en un foco de infección del resto. Y no sólo los particulares; también los responsables de los municipios limítrofes (Gilet, Canet, Los Valles o Algimia), que ya han comenzado a verse afectados por tan terrible plaga, deben hacer un esfuerzo preventivo y curativo, pues obviamente las plagas no reconocen fronteras de propiedad ni administrativas.

Cabe recordar que los expertos de la Estación Phoenix de Elche, asesores en los trabajos de control del picudo, insistieron desde el principio en que el trabajo más fuerte se realizaría durante los dos primeros años para decaer notablemente en años posteriores. Y es ahí donde está fallando el Ayuntamiento de Sagunto, pues la falta de continuidad en la labor emprendida hace año y medio puede dar al traste con todo el esfuerzo realizado hasta la fecha. En definitiva, el no seguir con la firmeza y la claridad de acción que hasta hace pocos meses llevaba Segregación Porteña al frente de la concejalía de Medio Ambiente puede poner en grave peligro nuestras palmeras, con la pérdida de este valiosísimo patrimonio vegetal.

La palmera de la plaza de la Marina fue saneada y se ha recuperado,
presentando hoy el aspecto que vemos en estas imágenes.