Querido Marcelino:

Sorprende ver en lo que te has convertido pasado el tiempo, y sorprende aún más el tono y los insultos que dedicas a tus compañeros segregacionistas. Desde los inicios del actual movimiento segregacionista e incluso antes, has sido para muchos (si no para todos) un referente en la defensa de los intereses de nuestro pueblo y de la causa segregacionista. Pero a raíz de tu exclusión voluntaria de IP, pareces haberte convertido en el azote inquisitorial de cualquier iniciativa que salga desde Segregación Porteña, criticando sin justificación alguna las gestiones realizadas desde el equipo de gobierno bajo el pacto SP-PP (con el que tú estabas plenamente de acuerdo), que han supuesto en poco más de año y medio algunos de los más importantes avances para El Puerto de las últimas décadas. Como ejemplo, baste citar el desbloqueo definitivo del sempiterno problema de la Gerencia, que unos por ineptitud y otros por desdén no supieron o no quisieron arreglar, a pesar de haber ostentado las riendas del poder. Si bien es cierto que tu contribución «literaria» a este periódico local [El Económico] no es ni mucho menos altruista, esto no te da derecho al insulto.

Mira, Marcelino, desde Segregación Porteña nunca hemos querido entrar al trapo de tus continuas provocaciones, falta de rigor y desconocimiento en tu crítica semanal, y no lo vamos hacer ahora. Bien sabes que el retraso en las gestiones para sacar las antiguas Oficinas de Altos Hornos del plan especial del Campus de las Artes Escénicas (un mero trámite administrativo) no nos lo debes achacar a nosotros y sí a nuestros antiguos socios del PP, que no hicieron sus deberes a tiempo y que muestran una indudable desgana en las cosas de El Puerto, antes y mucho más ahora que no está Segregación Porteña gobernando con ellos.

Porque una norma que siempre nos ha caracterizado es no hablar mal de los compañeros segregacionistas, independientemente del camino que hayan tomado. Pero, sincera- mente, en tu última columna del 10 de junio te has pasado tres pueblos. Da la impresión de que poco te importa El Puerto; y ya que hablas de obligaciones, te diré que un verdadero segregacionista siempre mira por su pueblo y no por otros oscuros intereses personales como los que en tu larga trayectoria política pudieran haberte surgido.

Es por ello que te pedimos que te retractes de tus insultos hacia los concejales de Segregación Porteña, que como bien sabes representan y están apoyados por una amplia mayoría de porteños.

Atentamente,

Los concejales de Segregación Porteña