La facción del PSOE formada por los Chover, Hernández, Calero y cía. ha conseguido, por la fuerza, lo que de forma democrática se les había negado. La Asamblea Local del PSOE había votado hace unos meses de forma mayoritaria la opción encabezada por Manuel Carbó. Esto había originado una serie de roces entre el Grupo Municipal y la Ejecutiva Local, que se ha convertido en una guerra encubierta, terminando en este triste final. Aquellos que se llenan la boca acusando a otros de ser unos vividores de la política, ahora no han tenido ningún incoveniente en «asaltar», como si de un golpe de estado se tratara, la voluntad y soberanía de los afiliados del PSOE. Así, los componentes del Grupo Municipal han conseguido en los despachos, a traición y por la espalda, lo que no han podido conseguir de forma democrática y abierta. Además la noticia salta a la prensa aprovechando la semana fallera, con alevosía y nocturnidad.
Ahora el partido queda en manos de una Gestora, a la cabeza de la cual estará una cara conocida, Manuel Girona, pero que será un pelele en manos de aquellos que dirigen el partido. Gloria Calero dimitirá como portavoz, en un gesto de cara a la galería, y los miembros del Grupo Municipal respirarán con la garantía de su continuidad en las listas locales o en otras de instituciones superiores. Mientras, Carbó, Crispín y Miguel García quedarán como auténticos presos políticos, después de haber tenido la «osadía» de presentar una alternativa al poder «caciquil» de su partido.
Desde SP valoramos muy negativamente este cambio, puesto que Carbó siempre había defendido sus ideas partiendo desde el respeto. De hecho, a pesar de reconocer que no era segregacionista, Manuel Carbó siempre ha mantenido relaciones cordiales con miembros de nuestra directiva, lo cual ha generado ciertos recelos en los sectores más rancios y saguntinistas del PSOE local.


